Outplacement, humanizando los despidos en tiempos de crisis.
En tiempos de crisis, muchas empresas enfrentan la ingrata tarea de recortar personal. Algunas, se limitan a enviar un telegrama al cesanteado y desearle buena suerte. Otras, por el contrario, lo asisten en un proceso de reorientación laboral…
Con la crisis, muchas organizaciones atraviesan la difÃcil situación de tener que achicar sus estructuras. Y, lamentablemente, esto implica la desvinculación de parte del personal.
Algunas empresas se limitan a enviar un telegrama de despido y se olvidan del asunto.
Otras, por el contrario, implementan lo que se conoce como programas de outplacement. Esta práctica consiste en realizar una desvinculación asistida, para contener y reorientar al personal que cesa en sus funciones y facilitarle una positiva transición laboral, ya sea para la búsqueda de un nuevo empleo, o una nueva actividad profesional por cuenta propia.
¿Por qué conviene hacer outplacement?
La primera pregunta que podrÃa plantearse un directivo es: “¿por qué hacer outplacement? ¿Qué sentido tiene invertir en personas que ya no formarán parte de la compañÃa?”
Para empezar a responder a estos interrogantes, debemos tener en cuenta que las reducciones de personal afectan justamente a quienes hacen que la organización funcione: el staff.
En el momento de la desvinculación y con posterioridad, la empresa estará expuesta al concepto que se formen de ella no sólo quienes cesan en sus funciones, sino también quienes se quedan.
Y las actitudes de estos últimos se verán afectadas, inevitablemente, por la percepción que se formen sobre el proceso de desvinculación de quienes han sido sus colegas, jefes, y colaboradores.
La manera en que una empresa ejecuta los despidos dice mucho sobre su cultura y sobre la importancia que asigna a su gente. Y esto afecta, desde luego, la motivación de los empleados que seguirán en ella.
¿cómo se pone en práctica el outplacement?
La intervención (que habitualmente es hecha por consultoras especializadas) debe realizarse con sumo cuidado y planificación. Desde la determinación del personal a ser desvinculado hasta el seguimiento a quienes quedan en la empresa.
En primer lugar, la organización debe colaborar con el trabajador que ha sido despedido en la fijación de nuevos de nuevos objetivos laborales.
Además, se procura dotarlo de información sobre nuevas tendencias de mercado, asesoramiento sobre cómo confeccionar un CV y consejos sobre cómo aprovechar mejor sus redes de contactos. Es decir, se trata de asistir a la persona en la reformulación de su marketing profesional.
En general, el proceso de outplacement se organiza en varias etapas. En primer lugar, se evalúa la situación puntual de cada persona que será desvinculada, analizando sus conocimientos, habilidades, experiencias y aptitudes, para determinar cómo potenciar su calidad profesional.
A partir de esto, se puede poner en práctica una búsqueda conjunta de empleo, en principio, para desempeñar las mismas o similares funciones que en su anterior puesto.
En esta búsqueda, el consultor puede brindar una capacitación extra al postulante, sobre cómo leer el aviso, seleccionar las mejores oportunidades, presentarse de la manera más adecuada según el perfil de la empresa convocante, y hasta negociar mejores condiciones de salarios y compensaciones.
Si luego de un tiempo prudencial esto no diera resultado (ya sea por la situación del mercado o por caracterÃsticas propias del postulante) surge la opción de modificar aquellas variables que le impiden acceder a un puesto (por ejemplo, abordando la capacitación que fuera necesaria) o estudiar un cambio de tareas.
Incluso, si el ejecutivo cesanteado lo prefiere, se lo puede asesorar para emprender un proyecto en forma autónoma. En ese caso, habrá que explorar junto con él una enorme gama de posibilidades, que incluyen la elección del rubro, la información sobre los requisitos legales que debe cumplimentar para desempeñarse como cuentapropista, y capacitación en habilidades y competencias muy diferentes a las que pudo manejar cuando trabajaba en relación de dependencia.
El outplacement puede realizarse tanto en forma individual como grupal, y resulta en un beneficio para los trabajadores desplazados, ya que como profesionales pueden descubrir sus puntos fuertes, optimizar aquellos que resulten una desventaja, y enfrentarse a su nueva situación con el apoyo de un conjunto de expertos que puede asesorarlo paso a paso.
Los resultados del outplacement
La experiencia indica que el outplacement reduce el tiempo de búsqueda del nuevo empleo y mejora la calidad del trabajo al que finalmente puede acceder el cesanteado.
Para la empresa, se trata de una inversión que se recupera rápidamente (sobre todo, en tiempos de reestructuración).
Por un lado, porque reduce de manera significativa el costo social de los despidos. Por el otro, porque mejora su imagen tanto en forma interna como externa, y mantiene al personal que permanece en la compañÃa con un buen nivel de motivación y productividad.
Fuente: www.materiabiz.com

















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